Candelaria, el triunfo del amor ante la nostalgia y el tiempo

Por: Geraldine Serrato M.
@escriboconfotos

Una historia de amor ambientada en la decadencia de Cuba en los años 90. Candelaria (2017), de origen colombiano, es parte de la tercera entrega como director de Jhonny Hendrix Hinestroza (Chocó, 2012).

A partir del drama y la comedia se presenta el día a día de Candelaria (Veronica Lynn) junto a su esposo Víctor Hugo (Alden Knight). Llevan una vida monótona que a simple vista está llena de vacíos; el amor y la alegría del ser se van tornando escasos, así mismo, se miran las dificultades económicas de vivir en ese país, donde sólo prevalecen las fachadas de casas, edificios o boleros, pues todo parece estar inerte o en una misma era.

Candelaria trabaja en la noche como cantante y en el día como empleada de limpieza en un hotel. Un día, durante sus labores, encuentra una videocámara que luego decide llevar a su casa; desde la historia se conduce a través de una serie de eventos imprevisibles, empezando con Víctor Hugo, quien se llena de curiosidad y va en la búsqueda de captar un momento de intimidad de su esposa, llegando al punto de abrir nuevamente la exploración sexual entre ambos. 

Tiempo después, pierden la videocámara y sus grabaciones caen en el mercado negro, hecho que los incita a reinventar su forma de vivir, lo cual no resulta nada malo por un tiempo, pero posteriormente todo tomará un giro súbito hacia donde se dirige el desenlace de esta historia. 

El guión y toda la historia misma hacen parte de la vida personal del director Jhonny Hendrix Hinestroza, pues así lo expresó en una entrevista para la revista Diners, cada palabra que está en la película fue pensada, fue sentida, fue dicha, fue llorada, fue un dolor vomitado digámoslo así, fue un renacer de las cenizas (Diners, 2018)1. Ésta puede ser la razón por la que ha sido una obra galardonada, muestra de ello es la nominación a Mejor Película y Mejor Director en el Venice Film Festival, entre otros reconocimientos en distintos festivales.

En resumen, la película no sólo trata de comunicar o expresar, sino de hacer ver a las personas más allá del orgullo o el ego, nos refleja una vejez más viva, que nos hace cambiar ese estereotipo de que en la tercera edad no puede haber formas de enamorar o conquistar de nuevo. Candelaria no sólo es una muestra del afecto mutuo, sino también de la carga de sabiduría y nostalgia. Da la sensación de que cuando se llega a la vejez, todo se va marchitando; pero la relación de esta  que retrata el filme es la representación misma de las arrugas, la forma de cómo el cuerpo habla y de cómo se logra mantener con los años la viveza en pareja, pues lo único que llega a ese punto es lo verdadero.

Actualmente disponible en Netflix

1 Revista Diners. (2018, 22 agosto). Revista Diners. Recuperado el 21 de agosto de 2020.


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