La libertad del diablo: Víctimas y victimarios

La libertad del diablo - Celuloide Latino

Por: MonserratReyna
@montseanyways

La libertad del diablo (Everardo González, 2017) está compuesta por una serie de testimonios que dan voz a víctimas y victimarios de la violencia que acecha diariamente a México. Por medio de narraciones se aborda principalmente la guerra contra el narcotráfico, la cual ha dejado como consecuencia a miles de mexicanos asesinados, desaparecidos, heridos y familiares que buscan justicia por sus difuntos. 

Lo que muestra el documental son signos que continúan a lo largo del territorio nacional. Cada día se elevan las cifras de desapariciones, de asesinatos y de feminicidios; permea un aumento de la delincuencia y la violencia, problemas que aún persisten sin saber cuándo acabarán. Recientemente, el Gobierno de México informó que prevé que en 2020 se cumpla un nuevo récord de homicidios dolosos registrados, con una proyección de 40 863 asesinatos.

Los relatos de la producción ganadora en la Berlinale son diversos e intercalados con testimonios de personas que siguen en pie en busca de sus familiares desaparecidos, desde una madre que llora porque sus hijos fueron injustamente asesinados a manos de la policía federal, hasta entrevistas con sicarios y militares. El filme se distingue por el uso de máscaras de color piel de látex que Everardo González les otorgó a las personas que testificaron para cuidar su identidad, tal recurso también es para que nos concentremos en los ojos y en cada palabra narrada de la que emana el dolor de nuestros hermanas y hermanos mexicanos. Prácticamente ninguna persona muestra su rostro, incluso los personajes incidentales también usan esta indumentaria, lo cual nos hace pensar que todos somos iguales y que a cualquiera nos puede pasar una de las situaciones narradas. 

La cámara crea una proximidad con los testigos, debido a la cercanía en la que se encuentra y por largas tomas donde estos se mantienen callados; además de la fotografía realizada por María Secco, que con su escasa iluminación y la luz suave que recae sobre los personajes da una sensación de vacío que junto a las máscaras y a las historias narradas logran transmitir lo que es el verdadero terror.  

Cada testimonio es significativo y relevante, con algunos compartiremos el desconsuelo y la angustia, como con las madres que se han quedado sin hijos y a su vez los hijos que se quedaron sin madres y que viven con la incertidumbre de saber si siguen con vida o no. “Duele más tener a un familiar desaparecido que tener a un muerto” es una de las sentencias de los testimonios.  

Lo que es escalofriante son las declaraciones de los sicarios, cómo es que se vuelve una práctica habitual quitarle la vida a una persona como si fuera un deporte y ver su deshumanización desde el primer acto de este. Tal como lo comentó el director “es muy fácil cometer atrocidades”. 

También se muestran testimonios de los militares que prácticamente están en un callejón sin salida, sintiendo que no tienen el control de sus propias vidas; siguen órdenes sin importar lo que sea, sin involucrar sentimientos como si fueran máquinas. Los distingue un pensamiento de “si quieres vivir tienes que ir con la corriente”. 

De principio a fin está presente un ambiente gris y desesperanzador dando la real sensación de México, de esta nación abandonada, llena de injusticias y dolor, y no el entorno colorido y divertido con que muchos identifican nuestro país, el cual cae en un cliché equivocado. 

El documental despierta emociones encontradas ya que como mexicana que reside en este infierno llamado México se comprende muy bien cada lágrima derramada; la violencia ha pasado de ser un acontecimiento horroroso a ser un hecho más de la vida cotidiana, pero cada día sorprende más hasta dónde puede llegar la deshumanización y la crueldad en un país que tal parece no tener límites ni fronteras. El cineasta logró decir tanto en un lapso corto, sin la necesidad de caer en la fantasía, tal como lo mencionó alguna vez: «Mi trabajo tiene que ver con la realidad y la realidad mexicana es esto».

A pesar de lo doloroso y terrorífico que pueda llegar a ser la cinta, al final veremos un acto de valentía realizado por una de las madres de las víctimas, lo cual demuestra que son ellas las últimas en desistir y que seguimos en pie a pesar de lo que vivimos día a día.

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