El cine desde el norte de México: un cine a contracorriente

Luis Sierra

Entrevista con Luis “Arquemond” Sierra 

Por: Édgar Rodríguez López
@edgaryep

“Aquí un día eres guionista, al siguiente productor, al tercero eres director y al siguiente editor… Uno tiene que serlo todo”, me confiesa Luis “Arquemond” Sierra, realizador chihuahuense con 16 años de trayectoria en el cine de la región norte de México. En su filmografía cuenta con largos y cortos documentales como Las tribus del desierto (2010), Luis Y. Aragón, la Luz y la memoria (2016) y El hombre de teatro: Manuel Talavera Trejo (2017); además de cortometrajes de ficción como Entierro (2015) y Pescador de amor (2012). 

Conversamos sobre su carrera a contracorriente en un espacio de apoyos mínimos donde la industria cinematográfica está muy alejada y sobre sus impresiones del cine nacional en un contexto de centralización cultural y desconocimiento institucional del trabajo cinematográfico. 

¿Qué es lo que más disfrutas hacer en la realización de una película?

Todos queremos dirigir. Me gusta dirigir pues porque cuentas la historia como te la imaginas. Ver en la cotidianidad cosas extraordinarias. Pero pues hasta ahorita casi todo mi trabajo ha sido en el documental en donde ya como director no eres ese que dice dónde va la luz y quién entra por cuál lado y en qué tono dice las cosas. En el documental estás más acotado a la realidad, a lo que la realidad te va dando. 

¿Cuáles historias crees que son valiosas para llevar al documental?

Luis “Arquemond” Sierra

Creo que todo tiene que ver con la identidad. Yo soy un defensor de la identidad. De no ser un número sino una persona. Encontrar en algo tan cotidiano algo extraordinario, es el valor que le puedes dar a una cosa. Muchas de mis aproximaciones a las historias están en ser humano, ser empático. Las personas, por muy cotidianas que puedan verse, pueden tener historias interesantes, extraordinarias. Creo que en la pequeñez está la grandiosidad.

¿Por qué crees que México se ha destacado en sus documentales?

Desde hace mucho se dijo que México era el país surrealista, donde pasaba de todo. Creo que las historias de México ya las están contando los mexicanos. Eso es lo que está distinguiendo. Son mexicanos que traen buenas bases, buena escuela, discurso y las historias pues no se diga. México es un campo muy fértil para contar historias. En cuestión de cine creo que el documental ha encontrado más fácil su lenguaje que la ficción.

¿Cómo ha sido producir cine en Chihuahua y lograr concluir tus proyectos?

Ya lo decían por ahí, ¿no? “Se acaba la cultura y empieza la carne asada”. O eres maquilero o eres ingeniero y cosas establecidas, pero el artista no tiene un lugar. No es como en el DF que puedes vivir de dar funciones hasta en la calle o temporada tras temporada o película tras película, como artista, director, actor o hasta staff de una producción. Aquí no hay eso, no puedes. Todos los artistas tenemos que encontrar cómo diversificarnos para poder llegar al fin de mes y pagar las cuentas. 

Nicolás Pereda dice en entrevista: “La Cineteca Nacional todavía no es la Cineteca Nacional”. Habla de la descentralización cultural y las iniciativas para incentivar la creación cinematográfica en las regiones del país. ¿De qué manera has resentido estos contrastes en tu carrera?

Foto tomada de la página de Facebook de Sierra Media Labs

No creo que haya que debatirse al respecto porque es indebatible cómo puedes tener la experiencia de alguien que todos los días se levanta a producir y es parte de una industria. Ahora con la accesibilidad que tenemos de tener cámaras, islas de edición, creo que a las provincias nos está poniendo al tú por tú. No se trata de si tienes experiencia o no, sino de qué es lo que estás buscando decir y qué tal lo estás logrando.

¿Consideras necesario que el cine llegue con más accesibilidad? ¿Cómo consideras que ha sido la labor de la Cineteca Nacional Chihuahua en esto?

Ese ha sido el debate desde que yo recuerdo: las grandes salas. Cuántas salas disponen para exhibir cine mexicano, cómo no se puede competir contra Hollywood… Cinépolis no va a dejar sus millonadas por meter a huevo cine que no estamos acostumbrados a ver y que no vamos a ver. Creo que también el cine mexicano —salvo las vacas sagradas que ya conocemos— está apenas empezando a tener su propio lenguaje y crear sus propias historias que puedan competir al nivel comercial. Que también el cine sea taquillero, ¿no? Con lo que está pasando del FIDECINE y todos estos cambios, creo que esto puede fomentar a que surja finalmente una nueva oleada de cineastas que puedan competir contra Hollywood pero en términos de iguales, no porque el Estado los ampara.

¿Cuál crees que es el valor de hacer cine independiente desde el norte? 
Más allá de lo difícil que pueda ser, de la falta de industria, de un crew o servicios especializados, el valor es el de querer contar una historia y lograrlo con o sin apoyo. Eso es ya vencer las leyes de la inercia. Todo lo que puedas hacer ya es un logro si lo comparas con CDMX, Guadalajara, Monterrey, donde hay una industria, casas productoras que emplean a cientos de personas y que tienen trabajos fijos. Aquí no hay eso. El solo hecho de hacer cine en un lugar donde no hay medios ya es valioso.

Conoce más sobre Luis “Arquemond” Sierra en su página en Facebook

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