Tragedia Griega

Balada para niños muertos - CeluloideLatino

Crítica de Balada para niños muertos (2020), de Jorge Navas

BACIFI 2021, Sección Artistas en Acción

Por María Gómez
@incognitaazul

Balada para niños muertos es un documental dirigido por Jorge Navas, cuyo tema principal no es precisamente la vida de Andrés Caicedo como muchos pensarían. No se trata sólo del descubrimiento íntimo de su vida, sino más bien una exploración a modo de recopilación de las historias que escribió, el desarrollo de su obra y, más precisamente, el género gótico tropical del cual —sin quererlo— Andrés terminó siendo un gran contribuidor. 

El documental tiene una estructura paralela que se traduce también en la ambivalencia de la vida de Andrés… del escritor frustrado y del soñador, del amante y del desdichado. Así, el dispositivo que hila Balada para niños muertos es la vida del autor y su obra; se muestra la correlación entre ambas, ya que su vida se determinó por tragedias que lo llevarían a aquella muerte jóven y premeditada, la cual Andrés pensaba que era el proceso de la vida; la muerte y solo la muerte. Entonces, los personajes de los cuales escribió también estaban configurados por aquella tragedia, y el mundo que él veía como un cuento de terror a través de sus recuerdos y vivencias nutrió sus creaciones.

Jorge Navas menciona en una entrevista (en la revista Semana) que él creía que Andres tenía un guion predeterminado de su existencia, en el cual existía un destino listo y lo debía enfrentar. Esto se traduce en una de las frases que dice Sandro Romero en el documental: “Hay una relación de la tragedia griega con Andrés”, de lo cual me baso para ponerle título a esta reseña,  ya que Andrés es consciente de su sufrimiento (así como el héroe en la tragedia griega) y tiene un sentido de la fatalidad.

Ahora bien, para hablar de la exquisita estética del documental empezaré por alabar su montaje, por un recurso de fotografías para narrar hechos del pasado —que aunque no es muy innovador— se desarrolla a través de los parallax (efecto que consiste en simular el desplazamiento de los objetos de una fotografía a diferentes velocidades y en distintas “capas”), de efectos visuales como texturas y pinceladas grunge —que tienen un deje decadente y triste— y la intervención de las fotografías de los personajes del pasado, las cuales se transforman para llegar al presente, demostrando el paso del tiempo.  

Además resalta el uso del montaje formal y del montaje intelectual (minuto catorce con cuarenta y dos segundos) a través de imágenes simbólicas que representan la metáfora en la que Andrés creía que se resume que del agua venimos y allí moriremos. Hay un montaje rítmico e incluso planos contemplativos con imágenes simbólicas, como la fotografía de Andrés en sobreposición con un plano de la ciudad, lo que evoca un sentido de que la ciudad lo consume.

Así pues, la estética del documental evoca ese mismo terror con un tono siniestro a través de la musicalización, aquellos efectos visuales anteriormente mencionados y la construcción del relato.

Aunque se intenta hablar de la obra de Andrés en el documental, no es esclarecedor ni se intenta crear o enmarcar una vista global con respecto al mundo y a los escritores de su mismo género o similares. Es decir, al contrario de brindar una visión objetiva, es más bien  subjetiva de aquellos que lo conocieron, de quienes crearon con él. Entonces, no se sabe si en realidad fue un escritor nadaísta o un cinéfilo que quería ser guionista, lo cual es casi una percepción y una dicotomía que se desarrolla leyendo su obra o su vida sin necesidad de ver el documental.

Al final, el objetivo de Balada para niños muertos es lograr generar imaginarios y construcciones, así como de la vida de Andrés, de su obra y de la llegada de la droga a Cali, lo que que quizás es un trago amargo de denuncia sobre el narcotráfico, de la violencia, pero todo de manera sutil.

Trailer: