La significancia de la memoria de un artista

Fuga - Celuloide Latino

Crítica de Fuga (2006), de Pablo Larraín

Por Geraldine Serrato
@escriboconfotos

La música es la representación de crear armonía y emoción; para quien escucha el fin se traduce en recuerdos e inspiración. La música, entonces, es el producto del sentirse vivo. En Fuga, la vida de Eliseo Moltanban (Benjamín Vicuña) se va a ver afectada no sólo por la presencia musical, sino por la tragedia familiar que desmorona su infancia: presenciar el asesinato de su hermana sobre el piano donde tocaba y descubrir cómo las partituras salpicadas de sangre crean una especie de sinfonía que, tiempo después, plasma convirtiéndola en una rapsodia. Un esfuerzo que le costará más de una vida al verse tan obstinado en darla a conocer como homenaje a su hermana. 

Eliseo, al presenciar que su composición sale cada vez peor que la vez anterior, se ve embargado de un fuerte padecimiento mental que lo lleva a adentrarse en una clínica psiquiátrica, cayendo en el olvido de todos, incluso de su familia. Se ve en otro mundo, uno lleno de zozobra, en donde lo cotidiano parece ser lo único que le da vida, no conoce a nadie ni desea hacerlo; ensimismado y resignado lucha contra la impaciencia que le produce tener la música en su memoria, hablándole y juzgándole sin saber por qué. Hasta el día que no soporta su vivencia en ese lugar, logra escapar y perderse donde nadie más lo fuere a encontrar, incluso la música. En el momento en que todo debería quedar en el olvido alguien escarba en lo más profundo de los recuerdos: Ricardo Coppa (Gastón Pauls), un músico lleno de fracasos que busca de alguna u otra manera apropiarse de la composición de Eliseo y sacarla nuevamente a la luz, sin darse cuenta de que el peligro acecha su vida y de quienes le acompañan.

Fuga no es una historia sobre el desarrollo artístico y la capacidad de crear, sino de cómo la expresión en el arte se convierte en una pesadilla. La película presenta una atmósfera llena de misterio que narra con saltos temporales la relación entre sus protagonistas y el destino de sus vidas de una manera singular. A medida que la historia avanza todo parece perderse en un punto, algo como andar en un laberinto sin ver salida, el fin que se espera, pero no llega. 

Pablo Larraín, su director, reconocido también por realizar No con la actuación de Gael García, Neruda con Luis Gnecco, Jackie con Natalie Portman o Ema con Mariana di Girolamo, puede ser considerado como uno de los cineastas latinoamericanos que ha tenido una gran trayectoria y avance en dirección y guion de proyectos audiovisuales. Fuga, su ópera prima, resulta un poco pretenciosa al captar, por medio de una representación emocional y un tanto bizarra, la mente del protagonista. Sin embargo, no es problema para el avance de la trama, pues el argumento no tiene un fondo que realmente se deba cuestionar, ya que el mensaje es claro y sencillo; no requiere de procesos elaborados para transmitir el dolor de la vida y la desdicha que le produce, la significancia de la memoria de un artista.  

Disponible para ver en Netflix

Trailer: