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El amor también es político
El amor también es político

El amor también es político

Crítica de Araña (2019), de Andrés Wood

Por Geraldine Serrato
@escriboconfotos

El amor es un método y un acto de diplomacia entre el pensamiento y el cuerpo, pues como seres razonables en constante transformación, buscamos nuevas formas de amar que van a depender de la libertad en cualquier aspecto. Por ello, considero que Araña es más que un thriller político; es un romance y un drama desenfrenado que cuenta una historia en los años 70 sucedida durante la época del grupo izquierdista “Unidad Popular” en Chile. Se trata de un conflicto desenvuelto por uno de los grupos ultraderechistas llamado “Patria y Libertad”, en el que tres jóvenes —Inés, Gerardo y Justo, interpretados en su juventud por la española María Valverde, los chilenos Pedro Fontaine y Gabriel Urzúa, respectivamente— hacían parte de este grupo nacionalista que buscaba oprimir y desaparecer todo rastro presente del comunismo. 

Araña se distingue por un nexo entre dos líneas narrativas-temporales. En ellas se desarrolla la trama, y pueden ser interpretadas como flashbacks algo confusos en sus protagonistas, pero también como una telaraña que irá tejiendo cada suceso. Distanciamientos, un triángulo amoroso…formas de vivir diferentes que por parte de Inés y Justo forman parte de un cúmulo de privilegios y comodidades que están manchados de sangre. Pero, por parte de Gerardo, se trata de una vida en la clandestinidad, en la que lo único que busca es perpetrar justicia por mano propia, no solo por sus compañeros, sino por quienes no acompañan su ideal político. Es una historia que desborda sentimientos de odio o incomodidad, que logra mantener los límites entre las líneas temporales y el estado de alerta ante los espectadores. Sus personajes son caracterizados como narcisistas e inmorales, lo cual los impulsa como seres humanos que defienden ideales individualistas que solo originan conflicto.  

Araña una coproducción entre Chile, Brasil, Argentina y España, que cuenta con una excelente dirección de fotografía en la que se destacan los tonos fríos, los patrones de color como lo es el simbólico o el histórico; sin poder dejar atrás el manejo de cámara entre uno o más personajes. Se lograron primeros planos o primerísimos planos llenos de sentimiento y fuerza. 

Su director, Andrés Wood, busca comunicar y transmitir de un modo crudo y de sufrimiento ese inconformismo ante una dictadura que no siempre tiene nombre de un ciudadano, de un oscuro pasado lleno de violencia y manipulación de una lucha que él describe como un desafío que se debe enfrentar dejando atrás la polarización.

Trailer:

Araña